sábado, 24 de noviembre de 2007

La prensa más pobre del Continente Americano


Cuando parecemos hallarnos ad portas de un fallo de CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, dependiente del Banco Mundial), por el que se condenaría al Estado de Chile a indemnizar a Victor Pey por la pérdida del diaro Clarín, que le fue confiscado por la dictadura militar tras el golpe de septiembre de 1973, recién empieza a surgir una nerviosa, parcial e interesada entrega de información por parte de nuestra prensa sobre un tema que, previamente, se había preocupado de mantener vergonzosamente silenciado por años. Tan silenciado como los millones de dólares con que se benefició El Mercurio y COPESA, ambos quebrados y endeudados en cifras astronómicas al término del Gobierno Militar, por la complacencia de la Administración Aylwin y con Alvaro Bardón en la presidencia del Banco Central. (cf. Dermota, Ken, “Chile Inédito”, Ediciones B Chile S.A., 2002).

Como Pey se ha comprometido públicamente a destinar la indemnización demandada a la reapertura del Clarín, esto amenaza el status quo de absoluta pobreza informativa y total falta de pluralismo que nos significa la actual concentración de la prensa nacional.

De hecho, si descartamos a Cuba, nuestro país exhibe la prensa escrita más pobre de todo el Continente Americano, con menos pluralismo, incluso, que el que se dio durante la Dictadura de Pinochet, a través de diversos semanarios (Análisis, Apsi, Cauce, Hoy), el Fortín Mapocho y el diario La Época, todos desaparecidos con el beneplácito de la coalición gobernante al inicio de la transición.

Como bien destaca el ya citado investigador norteamericano Ken Dermota, mientras en Estados Unidos (así como en las principales democracias occidentales) la libertad de prensa y el pluralismo constituyen basamentos fundamentales e imprescindibles de la democracia y el Rule of Law, en nuestro país, en cambio, se los considera como “la guinda de la torta”, i.e., como un plus deseable, pero que no representa un pre requisito o conditio sine qua non de la democracia.

En nuestra democracia de mentira, en tanto, dicho mercado está restringido a dos gigantes -a los que los gobiernos concertacionistas se han rendido- que comparten un ideario político de derecha, sirviendo a una misma "Tribu", en palabras del Presidente Lagos. Se trata de los "Rupert Murdoch" de estas latitudes, que no dejan espacio alguno y asfixian al primer asomo de disidencia entre nuestros medios, como ocurrió con el Diario Siete, al que COPESA no se asoció para fomentar el pluralismo, sino para impedirlo a corto o mediano plazo (me consta que no lo distribuía en ciudades como Concepción), mediante un vergonzoso acto de fagocitosis. Otro acontecimiento reciente en el mismo sentido está en la adquisición del diario El Sur de Concepción por El Mercurio.

Desgraciadamente, vivimos a merced de estos nefandos personajes, que a diario nos humillan como ciudadanos y nos averguenzan como nación... y todo ello con el amén y complicidad de nuestros desprestigiados representantes.

S.O.S Ciudadano



Al margen de que aún no hayamos alcanzado una democracia en serio, en que se dé el gobierno de la mayoría y no el cogobierno de aquélla con una minoría sobrerepresentada, merced a una institucionalidad ad hoc legada por la Dictadura, hay que recordarle a nuestra autocomplaciente y extraviada clase política que tampoco resulta posible una situación de Estado de Derecho y democracia plena mientras no exista un verdadero pluralismo en un escenario de la más amplia libertad de prensa, lo que estamos muy lejos de cumplir.

Como bien destaca el investigador norteamericano Ken Dermota en su trabajo traducido al castellano como "Chile Inédito" (Ediciones B Chile S.A., 2002), mientras en Estados Unidos (así como en las principales democracias occidentales) la libertad de prensa y el pluralismo constituyen basamentos fundamentales e imprescindibles de la democracia y el Rule of Law, en nuestro país, en cambio, se los considera como "la guinda de la torta", i.e., como un plus deseable, pero que no representa un prerequisito o conditio sine qua non de la democracia.

Quisiera destacar aquí lo que a mí me significa la pobreza extrema de nuestra prensa duopólica de derecha, a la que he motejado en varias ocasiones como la más pobre del Continente Americano, con la sola excepción de Cuba, como una forma de ejemplificar desde un punto de vista muy personal, conocido por experiencia propia, el grave problema de falta de pluralismo y libertad de prensa que sufrimos en esta democracia de mentira o Transición eterna en que vivimos prisioneros desde 1990,

Puedo testimoniar que sufro de dicha situación de pobreza en forma muy directa a través del rechazo permanente para mis envios de comentarios a los diversos medios nacionales.

Efectivamente, no obstante haber dirigido siempre simultáneamente dichos comentarios a todos los diarios impresos de Santiago (salvo La Cuarta) y a El Sur de Concepción, es éste el único que suele publicar mis cartas, aunque casi siempre reducidas a menos del 50% de su extensión.

En El Mercurio, no se me ha publicado nada desde hace más de seis años, no obstante haber reclamado en forma explícita por ello en varias ocasiones, sin siquiera recibir un acuse de recibo al respecto. Como buena prueba de la grocera censura que sufro en dicho medio, puedo agregar que el desaparecido Diario Siete, durante su corta existencia de poco más de un año, me publicó más de 50 cartas, todas las cuales, fueron simultáneamente enviadas a El Mercurio (de hecho, varías de ellas daban respuesta o se referían a cartas o artículos publicados por dicho diario), así como al resto de los diarios mencionados, sin que el decano publicara ninguna. Lo más exasperante de esta situación, es que no tengo explicación alguna de esta actitud discriminatoria hacia mí de parte de "la Tribu", y sólo puedo especular acerca de un capricho de nuestro Rupert Murdoch criollo, lo que dista de ser un consuelo.

Lo que sí hay que reconocer es que en El Mercurio se da una singular esquizofrenia editorial entre su versión impresa y el blog, donde se brinda amplia acogida a lás más variadas opiniones, en tanto no critiquen a la primera o al blindado Hermógenes Pérez de Arce.

En el caso del diario La Nación, éste tampoco me publica nada desde hace años, pese ha haber reclamado el año pasado directamente ante Jorge Olave por recomendación de Felipe Portales, sin resultado alguno. Lo último que recuerdo publicado, eran cartas que decían relación con el Caso Spiniak y sus protagonistas, tales como Longueira y el abogado Espejo (el mismo que recientemente pretendía ser nombrado Fiscal Nacional). Ello coincide con el término de la dirección de Alberto Luengo, quien entiendo fue despedido por presión de la UDI, en uno más de los tantos actos de amedrentamiento que abundaron durante dicho período.

La Tercera no recuerdo que me haya publicado nunca una carta, con excepción de una de ya muy antigua data, en que sugería, entre otros aportes a nuestra Transición, negociar con el Gobierno de Su Majestad el destierro de Pinochet en Santa Elena, para beneficio y satisfacción de todas las partes involucradas, incluido el ex dictador. Las Últimas Noticias, en tanto, sí me ha publicado esporádicamente una que otra carta, siendo la última de ellas (1) una que se refería al repentino surgimiento de voluntarios para optar al cargo de Alcalde de Santiago, a los que me referí como "jauría de servidores públicos", y que se dio a fines del año pasado. Quizá su publicación se haya debido a que eran la mayoría concertacionistas.

Como le ha de constar a cualquiera que haya leído páginas web como (hace tiempo desaparecida), , , o , la ausencia de mis cartas en la prensa nacional, no tiene su explicación en que yo no las escriba.



(1) Se me acaba de publicar otra el martes 20 de noviembre